Atlético Soacha F.C no cuenta con un campo de juego digno para entrenar

A pesar de haber representado al municipio en varios certámenes nacionales, los futbolistas del Club Atlético Soacha F.C no cuentan con un campo de entrenamiento adecuado. Lesiones, inseguridad y hasta amenazas al entrenador están a la orden del día en sus prácticas deportivas.


Desde que el club Atlético Soacha F.C se fundó en el año 1998, su objetivo además de promocionar futbolistas y participar en competencias deportivas, ha sido el de formar personas íntegras que vean en el fútbol una posibilidad de diversión sana y una opción de vida en la que los valores fundamentales como el respeto y la tolerancia sean sus pilares. Así ha ido evolucionando esta escuela de fútbol hasta el punto de convertirse en uno de los combinados futbolísticos más representativos del municipio.

Con su participación en todas las versiones de la Copa Claro, en donde este año ocupó el tercer puesto a nivel departamental y en la que se ha tenido una evolución futbolística en todas las categorías, este club ha dejado en alto el nombre del municipio al estar por encima de otras escuelas de formación deportiva, gracias a su orden y a la filosofía.

“Aquí no es tanto que los niños vengan a patear un balón, se trata es que los niños refuercen valores éticos morales y espirituales que se están perdiendo hoy en día por un arete, por un piercing, por el mal uso de la tecnología, por un celular o por las malas amistades. Entonces queremos que los niños y jóvenes que vienen al club entiendan que esto se trata primero de formarnos como personas íntegras, de tener un gran autoestima, valorar a nuestros seres queridos que nos guían, a los profesores que nos apoyan”, explicó el profesor César Acosta, Director de Atlético Soacha F.C.

Sin embargo, en este momento no todo es tan fácil para las directivas del club a pesar de tener estas buenas intenciones con sus dirigidos; desde hace dos meses aproximadamente, los alumnos de Atlético Soacha no cuentan con un campo deportivo que supla los requerimientos técnicos y de seguridad para que puedan realizar sus actividades deportivas y tácticas. El estadio Municipal Luis Carlos Galán lo pueden utilizar únicamente dos veces al mes.

“En este momento tenemos 68 alumnos, en mayo 30 la Gobernación nos logró otorgar la personería jurídica y por eso todo el marco legal del club prácticamente se encuentra al día y por este motivo el Instituto poco a poco ya nos está teniendo en cuenta, yo creo que en el transcurso de esta semana o la otra, firmaremos un convenio con el club. Resalto que en alguna ocasión nos han dado balones, conos y platillos”, afirmó el Director.

Referente a un campo fijo de entrenamiento, hay que decir que los futbolistas entrenaron durante seis años en el complejo deportivo Villa Gireth, desarrollado por las directivas de la escuela y ubicado en el barrio El Danubio, en terrenos que eran propiedad del señor Eduardo Puyana, pero desafortunadamente para la escuela, el señor Puyana se asoció con las constructoras y vendió el predio en donde entrenaban de manera juiciosa los niños y jóvenes.

Aquí comenzó la odisea para César Acosta y sus dirigidos, luego de que en el mes de enero dejaran de entrenar allí, el profesor contactó el dueño de un terreno también en el barrio El Danubio; al principio todo parecía normal y los futbolistas entrenaban sin problema alguno, hasta que aparecieron familiares de este personaje y le manifestaron al profesor que ese terreno también les pertenecía a ellos. Según lo expresado por Acosta, se pudo efectivamente comprobar que este terreno no tenía únicamente un propietario, sino varios, y que a raíz de esta situación se halla en litigio y sus posibles dueños tienen conflictos legales entre sí.

Por otra parte, el profesor Acosta tuvo que firmar dos contratos en los que se reflejaba el alquiler del terreno, uno con la persona que en principio arrendó el lugar, y el otro con los demás dueños del predio. Sin embargo, esto no fue suficiente, ya que aparecieron terceras personas que invadieron el terreno y lotearon para vender fracciones del mismo. Hay que destacar que estos hechos ocurrieron entre marzo y agosto de este año, además el proyecto que se tenía planteado era construir un nuevo complejo deportivo que se conocería como “El Monumental”, pero por las razones expuestas, sólo se lograron adecuar algunos sectores del terreno. Esto dio pie para que le llegaran algunas amenazas al profesor Acosta.

“Desafortunadamente por esas cuestiones que se vienen presentando en diferentes zonas de Soacha fuimos invadidos y en su momento, cuando me plantean por teléfono que no vuelva hasta allá, preferí quedarme quieto y no arriesgar mi vida por más que me guste el fútbol y quiera apoya a la comunidad deportiva, uno tiene su familia y debe cuidar su integridad, aunque yo di la lucha hasta donde más pude”, afirmó el profesor.

La lucha que menciona Acosta, se refiere básicamente al hacer respetar los contratos que había firmado, tanto así que en ocasiones tenía que ir al sector escoltado de la policía, pero también hay que decir que los presuntos “invasores también hacen parte de las personas a las que les pertenece el terreno, sólo que como reconoce Acosta, la persona que inicialmente arrendó el predio se aprovechó de su buena fe porque nunca le manifestó que aparecerían más dueños para este terreno. A esto se suma la inversión millonaria que se hizo por parte de Atlético Soacha para construir los campos deportivos y pagar el alquiler del predio arrendado.

Mientras tanto, los niños y jóvenes entrenan en dos lugares que no cuentan con las condiciones necesarias para preparar un equipo de fútbol. Uno, el llamado ‘Campo de los Locos’ que es utilizado los días viernes de 3:30 a 5:30 p.m., y los domingos de 6:30 a 9:00 a.m., pero al ser un espacio inseguro y sin césped, los futbolistas se ven expuestos a lesiones, heridas y hasta robos porque no hay un lugar donde dejar los elementos personales de cada jugador.

Además, las personas cruzan por el medio de los entrenamientos y se exponen a que involuntariamente alguno de los jugadores les propine un pelotazo, prestándose la situación para malos entendidos y para posibles problemas. Por otra parte, el segundo escenario con el que cuenta la escuela, es la unidad deportiva del barrio San Carlos, este campo, aunque es administrado por el IMDRS y tiene vigilancia privada, siendo una ventaja frente al Campo de los Locos, tampoco cuenta con un espacio óptimo de entrenamiento, debido a que no hay una cancha específica para la práctica del fútbol.

Los niños que practican este deporte exigen que se les brinde un auxilio por parte de la administración municipal, el cual no solamente beneficiaría a Atlético Soacha, sino a todos los niños y jóvenes que ven en el fútbol una opción de vida y una alternativa de esparcimiento que los aleje del conflicto social y el consumo de drogas:

“Requerimos el apoyo de las autoridades deportivas y de la administración, hay muchos jóvenes a los que nos gusta el fútbol, pero la falta de escenarios hace que se nos dificulte practicarlo”, dijo Andrés Díaz*.

“¿Por qué se invierte solamente en vivienda y en construcciones, pero no se invierte en el deporte, si así los jóvenes también pueden salir de sus problemas?, preguntó Mauricio Sánchez.

Para finalizar, hay que decir que el profesor César Acosta espera a que alguien le responda por el dinero invertido, pero la complejidad del proceso jurídico del terreno en cuestión hace que se le den largas a sus solicitudes. Mientras tanto, él sigue pagando las cuotas que un banco le cobra por haber tramitado un préstamo para invertir en los proyectos deportivos anteriormente mencionados.

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