Vergonzoso estado de la calle 36 de San Mateo

Escombros, basura, inseguridad y delincuencia son aspectos que encierran a la calle 36 de San Mateo debido al total abandono en que se encuentra por parte de la administración Municipal, la Inspección de Policía y la empresa de aseo. Nadie actúa para que el aspecto y la seguridad de esta vía mejoren.


La semana pasada, este medio denunció el estado deplorable en el que se encuentra la calle 40 en el sector limítrofe entre Loretto y Quintanares. Al parecer no es la única calle de esta zona que se encuentra en igual o peor estado. Un poco más al sur, la calle 36 es escenario de una situación vergonzosa en la que los primeros afectados son los transeúntes y vecinos de conjuntos residenciales como Terragrande I, Arboleda II y Morella.

Los escombros, el mal estado de la vía y la inseguridad son factores de riesgo para las personas que habitan en estos conjuntos residenciales, por lo que su población solicita a gritos la presencia de las instituciones y entidades municipales encargadas de brindar una mejor atención a este tipo de problemas. La soledad de esta calle y la ausencia de cámaras de seguridad contribuyen a que las personas que a diario transitan por allí, se sientan temerosas por lo que en determinado momento les pueda suceder.

“Yo venía a trabajar el domingo como a las 5:40 a.m. y dos hombres que estaban escondidos al lado del puente de la carrera primera con calle 36 se me mandaron a atracarme con unos cuchillos, entonces yo lo que hice fue salir a correr porque uno no puede dar papaya, y más un domingo tan temprano, aunque eso es a cualquier hora que salen y roban”, expresó Carlos Arteaga*, vigilante de uno de los conjuntos residenciales.

“Aquí todo el mundo tira basuras en la esquina o al frente. Aprovechan el mal estado de la vía que ya lleva como cinco años así, porque por ejemplo cuando llueve se inunda y se alcanza a meter el agua, y con los escombros peor; hemos intentado llamar pero para que vengan ha sido un lío, y si ahora usted se da cuenta que están construyendo, pues aprovechan que por aquí no se les dice nada y botan los residuos en el potrero”. Señaló Francia Hernández, residente de Arboleda II.

Referente al tema de los escombros, la comunidad manifiesta que anteriormente llegaban algunos recicladores que se llevaban lo que les servía, y que el resto de desechos se quemaban para no causar el mal aspecto que se ve actualmente. Si bien el hecho de realizar estas quemas no es el destino apropiado para desaparecer los muebles viejos e inservibles, los vecinos argumentan que ha sido la única alternativa, teniendo en cuenta que los carreteros no se llevan la totalidad de los residuos y que nadie se ha hecho responsable de esta situación.

“Esto ya es un desastre total, porque ver todo ese reguero en este tiempo de lluvia es un desorden, y fuera de eso no falta el habitante de la calle que venga a escarbar y arma un caos total. Y fuera de eso la seguridad es pésima, no podemos echarle la culpa a los vigilantes porque ellos no pueden estar pendientes de todo porque el trabajo de ellos no es afuera, falta es como que salgamos y miremos la manera de reciclar sin que se vea ese desorden que se está viendo ahorita”, dijo Freddy Sánchez, transeúnte de la zona.

La falta de compromiso y de identidad con los conjuntos ha sido un impedimento para que los vecinos se unan en torno a este problema y tomen acciones encaminadas a lograr mejores resultados frente a estos problemas ambientales y de seguridad que han aumentado. La voluntad existe en algunos residentes, pero no es suficiente como para que se unan y trabajen colectivamente hasta lograr disminuir esta problemática.

“Una jornada de limpieza estaría bien aquí en el lugar, lo que siento es que falta diálogo para que entre todos o al menos un buen número acompañemos y ejecutemos esas acciones que nos podemos quedar esperando, pero que difícilmente tendrán una rápida respuesta por parte de la administración municipal”, concluyó la señora Elizabeth Bernal, habitante de Terragrande 1.

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