‘Cundinamarca está sitiada de peajes’, dice José Caicedo

El Representante a la Cámara, José Edilberto Caicedo Sastoque, ha sido el único congresista que se atrevió a citar al Ministro y Viceministro de trasporte, al gerente del INCO en su momento y al presidente de la ANI para que explicaran en la Comisión sexta de la Cámara, los vacíos de estas dos obras que tanto dolor de cabeza le han causado a los habitantes de Soacha.


Caicedo, quien recibió al municipio de Zipaquirá en el puesto 503 y lo entregó en el primer puesto a nivel nacional en desempeño integral, fue reconocido como el mejor alcalde del país. En 2010 llegó a la Cámara de Representantes luego de obtener 42 mil votos en Cundinamarca, en donde forma parte de la Comisión sexta que es la encargada de debatir temas de educación, infraestructura, vías y telecomunicaciones, entre otros.

En los tres años que lleva en el Congreso, el Representante se concentró en el tema de las concesiones viales, teniendo en cuenta que Cundinamarca es un departamento de regiones y de provincias, y que además cuenta con la tercera parte de las concesiones viales del país, (de primera, segunda y tercera generación). “Son 24 en total, de las cuales ocho están en Cundinamarca, es decir, en Bogotá se crea una estrella vial hacia todas las regiones de Colombia, entonces tenemos la autopista al Llano, la BTS (Briceño, Tunja, Sogamoso), la Autopista Norte que es la concesión Devinorte, la Autopista Fontibón-Faca-los Alpes y la Autopista Girardot-Bogotá, es decir que estamos rodeados de vías, con el agravante que falta terminarlas y que hay peajes por todos lados. Siempre he dicho que mientras hay zonas del país sitiadas por la guerrilla o por el paramilitarismo, nuestra sabana está sitiada por los peajes”.

El Representante, además de cuestionar al gobierno nacional por estar mirando a las concesiones nuevas de cuarta generación y olvidar que las que están adjudicadas no han terminado sus obras, habló también del tema de la doble calzada a Girardot y del Transmilenio a Soacha.

“Para mí fue una gran equivocación haberle asignado la doble calzada y las obras de Transmilenio a la misma firma, aunque finalmente lo que a uno le interesa es que las obras se hagan bien, pero lo que no tiene sentido es que proyectemos una autopista para descontar hora y media de viaje entre Girardot y Bogotá, y cuando lleguemos a Soacha tengamos que esperar dos horas porque la entrada es absolutamente imposible. ¿Qué coherencia tiene buscar unas vías para el desarrollo, la movilidad y la eficiencia, si finalmente no resolvemos los temas transcendentales como es el acceso a la capital de la República?”, se preguntó Caicedo.

Los debates en la Comisión sexta

Ante los vacíos presentados en las obras de la Concesión, el representante organizó tres debates y citó al Ministro de transporte de ese entonces Germán Cardona, a la presidenta del desaparecido INCO y al actual presidente de la ANI, buscando que se avanzara en la solución del tema. Allí Caicedo cuestionó los 11 años de frustración que llevan los soachunos esperando la terminación de las obras, criticó el tema de los alcantarillados que no se previeron en su momento porque olvidaron que era necesario hacer un colector que costaba alrededor de 60 mil millones de pesos y recordó las modificaciones al trazado y a la extensión de la troncal evidenciadas en tres Conpes.

Dr. Caicedo, ¿cómo se desarrollaron los debates y qué alcances tuvo cada uno?

Cuando yo llegué prácticamente no había una ruta. Es decir, el Ministerio no estaba interesado en el tema, la gobernación no tenía clara la ruta de inversión y el municipio contaba con unos compromisos en el Conpes de 30 mil millones de pesos si no me falla la memoria, pero realmente había un déficit de 70 mil millones de pesos y un retraso de 22 meses en la ejecución de las obras. El tema estaba paralizado por el foco de corrupción con los Nule, entonces lo que hice fue poner al Viceministro y al Ministro de ese entonces a responder cuál era la ruta, dinamizar el proyecto, que los dos hablaran del tema, que pusiéramos sobre la mesa cuáles eran los estudios que faltaban y qué se necesitaba, entonces la gobernación inmediatamente ajustó unos estudios y se contrataron, aunque faltan unos que están pendientes y para los cuales hay una inversión de 2 mil millones de pesos de la secretaría de movilidad, que esa también es una gestión que yo hice. Conclusión, presioné desde el gobierno pasado para agilizar las obras y afortunadamente en este gobierno se están licitando otras inversiones en ese sentido.

¿Se habló allí del tema técnico, es decir, de los puentes, de las intersecciones, de los alimentadores?

Por su puesto, esto no podía pasar de agache. Si usted hace un análisis en este momento, producto de las dos visitas de los viceministros a caminar por Soacha, es que hoy están tomadas las decisiones sobre los 13 puentes que se tienen que hacer en el municipio, eso es muy importante porque si no hay dolientes es difícil que se pueda resolver el tema. Ahora, no quiere decir que por tener la línea base del Transmilenio que viene desde Bogotá, nosotros resolvimos el problema de la movilidad de los habitantes de Soacha hacia la capital. Aquí no tenemos líneas de conexión, no hay líneas alimentadoras, es decir, tenemos una autopsita que va a recibir a los habitantes de Soacha que van hacia Bogotá, conectada con unas trochas. Se hace necesario en una segunda fase, hacer dos cosas: primero, definir cuál va a ser el flujo de suministro de pasajeros al sistema, y dos, analizar la forma de vinculación del sistema tradicional al sistema integrado.

Pero entiendo que además del tema de Soacha, usted se ha involucrado en otros debates relacionados con la movilidad y el transporte. ¿Es así?

Gracias a que me metí en el tema de Soacha, fui avanzando en Bogotá. Por ejemplo falta terminar el sistema por la salida hacia Usme. Además el gobierno nacional anunció 30 mil millones de pesos para terminar el TM por la 26 hasta el Dorado, cuando la gente nunca se monta en los articulados para el Aeropuerto, pero sí deja de hacer el Transmilenio que recoge 200 mil pasajeros en Usme, donde está la gente de estrato uno que sí lo necesita, es decir, son decisiones políticas equivocadas que el gobierno ha tomado en materia de transporte.

¿Y cuál es su posición frente a los Sistemas Integrados de Transporte del país?

Yo creo que fracasaron porque el gobierno no incluyó a los gremios, no consulta, no integra a las distintas fuerzas vivas que son las que desempeñan la labor del servicio de transporte, entonces usted termina teniendo un paralelismo. El Transmilenio funciona por un lado y por el otro hay rutas piratas y paralelas que le quitan al sistema los pasajeros, o que sencillamente crean caos en la movilidad y que dificultan que pueda haber un acceso adecuado al sistema.

Colapsó el Mío en Cali, colapsó Pereira, Bucaramanga, aquí no se necesitaba un sistema integrado de transporte, era hacer una modernización de las rutas, tiempos y movimientos. Ahora en Bucaramanga se demora más un pasajero en salir de su trabajo para ir a almorzar, que cuando no estaba el sistema. Y si miramos Barranquilla y Cartagena, son una vergüenza. Conclusión: se ha invertido una cantidad de recursos, si no me falla la memoria pasamos de los 13 billones de pesos en los sistemas integrados de transporte en Colombia, sin un control en las inversiones y sin una eficiencia porque no se llegó al punto de equilibrio. En Pereira se hizo un sistema para que se bajaran 300 mil pasajeros del sistema tradicional y se montaron apenas 60 mil en el sistema integrado, todo porque unos genios desde el piso 15 de Planeación decidieron que era hacer el ‘copy page’. Copie Bogotá y péguelo en Cali, Pereira, Bucaramanga y terminamos en que todos los sistemas en Colombia están colapsados.

Finalmente, Dr. Caicedo, ¿está satisfecho con los resultados generados a raíz de los debates convocados y protagonizados por usted en la comisión sexta de la Cámara?

Sí porque ya se definieron obras y se asignaron recursos para la realización de las mismas. Aquí el gran problema es que uno como legislativo hace los debates y genera los procesos, y el ejecutivo es el que se enfrenta a las soluciones, entonces ahí se diluye el aporte que hace el congresista. Yo siempre he dicho que en este país cuando el Congreso hace cosas que le producen bienestar al gobierno, el gobierno es el que saca pecho, y cuando el gobierno se equivoca, se lava las manos con el Congreso. Siempre los que vamos a llevar las de perder somos los congresistas, que al fin y al cabo somos los que le damos las herramientas al gobierno, aprobamos un presupuesto, en fin, el congreso tiene una función demasiado importante que es generar las oportunidades, darle las herramientas al gobierno nacional para que se hagan las cosas.

Y volviendo a Soacha digamos que yo he llevado esa ruta en el tema de transporte porque creo que en mi departamento, en un municipio donde saqué casi 1.200 votos, pues por lo menos tengo que devolverle a la ciudad una respuesta frente al respaldo que la gente le da a uno. Por eso seguiré de frente con el proyecto Transmilenio, seguiré cuestionando al gobierno nacional en ese tema, haciéndole seguimiento a las inversiones para que esta obra se haga como debe hacerse, porque desde hace 11 años se le prometió a los habitantes de Soacha tener un sistema integrado digno, a la altura de esta ciudad y es la hora que todavía no lo tenemos.

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