Un aterrizaje forzoso

De barriga. Así fue el aterrizaje forzoso que Oscar Sánchez, Secretario de Educación de Bogotá, le dio a la prometida Jornada Única Escolar. Y lo ha hecho sin sonrojarse. Con bombos y platillos anunció la extensión de la jornada escolar, que en una primera fase cubrirá 25 instituciones educativas del Distrito. “Nos quieren meter gato por liebre”, advirtió el concejal Juan Carlos Flórez aclarando que Jornada Extendida no es sinónimo de Jornada Única.


Todos los candidatos en la pasada campaña por la Alcaldía de Bogotá coincidieron en establecer la calidad de la educación como una de las prioridades de la ciudad. Y se pusieron de acuerdo también en implementar la Jornada Única Escolar como estrategia para mejorar la formación de nuestros niños y jóvenes. Nos recordaron, como lo indica la evidencia empírica, que retener por más tiempo a los estudiantes en la escuela mejora notablemente la convivencia y contribuye a la reducción del consumo de drogas y del embarazo adolescente. Casi todos propusieron, con una buena dosis de realismo fiscal, su implementación de manera progresiva.

El más agresivo en esta idea ha sido el hoy Alcalde Petro. Con toda razón la defiende como un camino en la construcción de igualdad social. Perfectamente compatible con su apuesta por reducir la segregación socioespacial, una de las tres promesas centrales de su propuesta de Plan de Desarrollo “Bogotá Humana”. “Jornada de ocho horas con almuerzo incluido y dos años de educación superior en los grados 10 y 11”, le dijo a El Tiempo el 14 de septiembre del 2011. “Diez colegios pilotos deben comenzar la Jornada Única de 8 horas. Debemos construir 100 colegios con la ayuda del sector privado. Dirigir la educación pública con ocho horas aumentando el saber”, reiteró en su discurso de posesión. Y el propio Secretario de Educación ratificó dicho compromiso el 3 de enero, día en que tomó juramento ante el Alcalde.

Pero el Secretario de Educación prontamente ha olvidado tal compromiso. Y por habilidad o por falta de información echó mano de un programa ideado por el maestro Abel Rodríguez en la administración Garzón denominado “Escuela Ciudad Escuela”. Programa que conectó en horarios complementarios a jóvenes y niños con “experiencias vivenciales en el arte, la ciencia, la tecnología, la cultura, el deporte, la empresa y los problemas socioambientales de la ciudad”. 683.186 estudiantes se beneficiaron con esta estrategia en el cuatrienio Garzón. No obstante, el éxito de este programa no sustituyó la necesidad de dar el salto hacia la Jornada Única, como lo ha hecho Chile o Estados Unidos. A Sánchez le cuesta admitir este antecedente seguramente por la campaña de “desabelización” que campea en la Secretaría. Pero además se propone metas mucho más modestas: 150 colegios, con 40 horas semanales en jornada extendida. En total 400.000 estudiantes.

Seamos serios, Secretario. La Jornada Extendida es bienvenida, pero Jornada Única significa ocho horas curriculares. Con condiciones nutricionales para los estudiantes, con pensum reestructurado y con maestros cualificados y bien pagos. Si lo hace le evita al gobierno distrital un estrepitoso aterrizaje en materia de educación pública

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