Displasia de cadera se podrá detectar antes del nacimiento

El desarrollo anormal de la articulación entre el hueso del muslo y la cadera, conocido como displasia, se podrá detectar antes del nacimiento mediante un novedoso método computacional.


La ingeniera electrónica Liliana Mabel Peinado y el docente de ingeniería Diego Alexander Garzón Alvarado de la Universidad Nacional de Colombia diseñaron un modelo computacional que permite evidenciar, desde antes del nacimiento, cómo evoluciona la formación de la cabeza de los huesos. De esta manera se podrán pronosticar enfermedades como la displasia.

La articulación de la cadera está diseñada para que la cabeza del fémur o hueso del muslo empate correctamente en la cavidad de la pelvis (acetábulo); cuando esto no ocurre, se origina la displasia de cadera.

Aunque la radiografía de cadera que se les practica a los bebés es útil, no permite interpretar fácilmente la displasia, pues en esta etapa de la vida aún no se ha formado el hueso de la cabeza del fémur o Centro Secundario de Osificación (CSO). Sin embargo, para el ortopedista Fabio Bernal, “con esa imagen se puede iniciar un tratamiento desde el nacimiento, y no esperar hasta los 6 ó 9 meses de edad, ya que se pierde tiempo valioso”.

El modelo integra factores mecánicos y biológicos, y lo que hace es simular el crecimiento y la evolución del extremo o la cabeza de los huesos (epífisis) para determinar el desarrollo del CSO, motor del progreso de la epífisis que se forma desde los primeros días del periodo posnatal hasta el final de la pubertad, cuando cesa el crecimiento.

Los factores biológicos se refieren, por ejemplo, al péptido (sustancia orgánica con moléculas similares a las de las proteínas), relacionado con la hormona que segregan las paratiroides (glándulas situadas en el cuello). Los mecánicos se relacionan con las fuerzas que ejercen los músculos sobre la epífisis de un hueso al realizar un movimiento. “La interacción entre estos dos factores modula el proceso de aparición y desarrollo del CSO”, explica el ingeniero Garzón, director del Grupo de Modelado y Métodos Numéricos en Ingeniería del Departamento de Ingeniería Mecánica y Mecatrónica de la Universidad Nacional de Colombia.

“Nuestro modelo se basa en las denominadas ecuaciones de reacción–difusión, que nos permiten deducir el patrón de crecimiento del CSO bajo ciertas condiciones de carga y concentración de factores biológicos (hormonas)”, puntualiza la ingeniera Peinado.

Así, se puede predeterminar qué sucede si un bebé tiene un déficit de cierta hormona o si la carga que soporta el hueso es inferior o excede un rango para un óptimo desarrollo óseo.

Factores presentes en la displasia

La causa de la displasia de cadera es aún desconocida, pero los ortopedistas han podido detectar ciertas condiciones que prevalecen durante su diagnóstico.

“La herencia, es decir, cuando se transmiten genéticamente células de las características anatómicas y fisiológicas al descendiente; los antecedentes del embarazo, pues la displasia es más frecuente en bebés primerizos, ya que el útero de la madre es pequeño y por tanto el espacio que tienen para moverse es reducido; los niños que nacen con bajo peso; los embarazos múltiples por el espacio intrauterino y la posición en la que viene el menor, de nalgas o pies, que disminuye el líquido amniótico”, asegura José Armando Amador Gutiérrez, ortopedista pediátrico de la Fundación Hospital de La Misericordia.

La displasia es más frecuente en las mujeres que en los hombres. Según el docente, “la relación es de ocho a uno”. También incide la raza, ya que las investigaciones han hallado que los blancos son más susceptibles a presentar esta anomalía que los de raza negra, los chinos y los coreanos.

“Es un aporte a la medicina, ya que les permite a los especialistas actuar con rapidez frente a la detección intrauterina de enfermedades en los huesos, y llevar a cabo tratamientos que eviten enfermedades articulares durante el crecimiento”, concluyó el ingeniero Garzón.

Fuente: Unimedios

cargando...